Guía completa
El objetivo es no volver dos veces
Sacar cita, esperar turno y salir con un “desfavorable” por algo tan simple como un corrector de luces mal ajustado es media mañana perdida, y si te pasas de plazo para la segunda visita gratuita, además tienes que pagar la inspección otra vez. La pre-ITV existe para que eso no te pase: repasamos exactamente lo que la estación va a mirar y te lo entregamos por escrito, punto por punto, antes de que pierdas tiempo ni dinero.
En un uso urbano como el de Vallecas —muchas paradas, tráfico denso, arranques constantes— lo que más se cae en la inspección suele ser el reglaje de luces y el desgaste de frenos, más que problemas de motor.
Lo que entra en el checklist
Alumbrado y reglaje. Cruce, carretera, intermitentes, posición, freno, marcha atrás, matrícula y el ajuste del corrector de luces. Es, con diferencia, el punto que más veces marca la inspección — y el más barato de corregir cuando se detecta a tiempo.
Frenos en banco. Se mide la eficacia de frenada y el desequilibrio entre ruedas del mismo eje con el mismo banco de pruebas que usa la estación oficial.
Holguras. Rótulas, dirección y suspensión, comprobadas con plato vibrador igual que en la inspección real.
Neumáticos. Profundidad de dibujo, grietas en el flanco y desgaste irregular.
Emisiones. Lectura OBD-II en gasolina, opacímetro en diésel. Si el testigo de motor está encendido, hay que resolver eso antes de presentarse.
Carrocería y varios. Limpiaparabrisas, cinturones, retrovisores, elementos peligrosos salientes, estado del escape y funcionamiento del claxon.
Qué pasa después del informe
Con el informe en la mano tienes tres caminos: nos encargas la reparación completa aquí, reparas solo lo urgente y dejas lo leve para más adelante, o te presentas tal cual a la inspección sabiendo exactamente a qué te enfrentas. Ninguna opción es mejor en abstracto — depende de tu presupuesto y de tu margen de tiempo.
Si decides reparar con nosotros y, aun así, la inspección marca algo que ya habíamos corregido, lo volvemos a arreglar sin cobrarte de nuevo esa parte. Eso sí, solo cubre lo que efectivamente tocamos — un defecto nuevo que no estaba en el informe original se presupuesta aparte.
Cuándo conviene venir
Lo ideal es dos o tres semanas antes de que caduque tu ITV: da tiempo a reparar con calma y pedir cita en la estación sin prisas. Si el plazo ya se te ha echado encima, también hacemos la revisión el mismo día — llama al 641 16 17 71 y buscamos hueco esta semana.